José
Luis Gómez-Martínez
"Hacia
un nuevo paradigma:
El hipertexto como faceta sociocultural de la
tecnología"
1.
Primera aproximación al hipertexto
En este estudio nos proponemos reflexionar sobre el concepto del hipertexto,
su retórica y sus implicaciones en el mundo académico. Estoy además
convencido de que es producto tanto de un fenómeno socio-cultural, como
de unos avances tecnológicos. Y si bien en su dimensión técnica está
apenas entrando en la infancia de su desarrollo, su resonancia actual
nos exige ya una reflexión filosófica que permita colocar este nuevo fenómeno
dentro del marco de nuestro desarrollo cultural. A este punto se hace
necesario anticipar un poco el final de nuestro estudio e iniciar el
proceso de nuestras reflexiones con una definición provisional, y lo más
breve posible, de lo que entendemos por hipertexto: un texto en
forma digital con múltiples enlaces a otros textos.
La
primera reacción del estudioso de la literatura ante esta lacónica
definición sería indicar que entonces el hipertexto no es nada nuevo,
que únicamente son diferentes palabras para expresar un concepto que
Foucault, por ejemplo, desarrollaba ya en La arqueología del saber.
Foucault, a su vez, únicamente articulaba lo que la experiencia
cuotidiana nos mostraba y lo que los estudios académicos cuidadosamente
reflejaban a través de las notas a pie de página. Es decir, en palabras
de Foucault, que la unidad de cualquier texto “es variable y relativa.
No bien se la interroga, pierde su evidencia; no se indica a sí misma, no
se construye sino a partir de un campo complejo de discursos” (37).
Estos discursos refieren a múltiples contextos y a múltiples relaciones
intertextuales.
Interpretada
nuestra breve definición desde esta perspectiva, colocamos el hipertexto
en el centro del debate posmodernista. ¿Es posible que se trate de una
creación/proyección posmoderna? Así parecen verlo en la actualidad
tanto los defensores como los retractores del hipertexto. Y en efecto,
desde la perspectiva posmoderna el hipertexto parece permitir finalmente
la descentralización del texto y, por lo tanto, del autor. Así lo define
Landow en su obra clásica de 1992, al considerarlo como “texto
compuesto de bloques (o imágenes) unidas electrónicamente por medio de múltiples
caminos, vínculos, enlaces en una textualidad abierta, perpetuamente sin
acabar” (3). Pero si nos abstraemos por un momento de la prisión de los
paradigmas de la crítica vigentes en la actualidad, y nos recogemos en la
intimidad de nuestra experiencia, la definición que proporcionamos
anteriormente puede ser interpretada desde otra perspectiva. Por ejemplo,
recordemos esas ocasiones en las que “perdemos una mañana” sin llegar
a terminar la lectura de un ensayo por haber estado siguiendo asociaciones
que nos llevan de un libro a otro, sin encontrar el momento de regresar al
ensayo original que incitó en primer lugar esa orgía intelectual. En
esos momentos liberadores practicamos/construimos una especie de
hipertexto; pero es un proceso lento que requiere traslado físico y búsqueda
del nuevo texto. El mundo electrónico parece venir a facilitar ese
procedimiento.
Pero
regresemos de nuevo al debate posmoderno para desde allí replantear la
problemática que parece aportar el hipertexto. La nota común en los
estudios críticos sobre el hipertexto es el uso de un lenguaje ya
definido (aun cuando la evaluación dependa de la perspectiva en que se
use). Así se habla de discontinuidad en el texto, (Aarseth), de un
proceso no-lineal (Brent) en el uso de fragmentos (Rodríguez), de que se
posibilita un número infinito de hipotaxis (Brent), de que el lector se
pierde al caminar de lexia a lexia (Gaggi) y, en fin, se coincide
igualmente en que se trata de un proceso no secuencial (Nielsen) en el que
el texto queda des-centrado (Landow). Todos estos términos apuntan, como
señalábamos anteriormente, al debate de la posmodernidad y que nosotros
podemos ejemplificar mediante un somero análisis de una de sus
dimensiones: la aproximación hermenéutica al analizar un texto.
De un
modo sucinto podemos resumir la situación actual señalando que se trata
de un momento de transición hacia un nuevo paradigma en el acto de la
comunicación: En la modernidad se privilegió al autor, la posmodernidad
privilegia al texto, en el discurso
antrópico (simbolizado ahora por el hipertexto) se privilegia
al lector. Pero antes de regresar de nuevo al estudio del hipertexto,
desarrollemos un poco más esta afirmación para poder comprender las
implicaciones que conlleva el cambio de paradigma. Y vamos a hacerlo a
través de una reflexión sobre los tres momentos antes mencionados.
© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier
reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso
correspondan.